Su majestad King Diamond.

Este domingo 29 de Octubre era especial, las sensaciones que tenia eran casi adolescentes, como la chica que espera que la vayan a buscar en su primera cita o esa ansiedad presintiendo algo importante, esa sensación que te eriza los bellos de los brazos, una sensación muy parecida a la que sentí en el primer Metal Fest, una mezcla entre alegría, nervios e incertidumbre; era obvio, claro que era una cita, una que esperé por mucho tiempo, años, una cita con el cochero de tenida oscura, el señor de las historias fantasmales y el rey del rock teatral…el señor King Diamond.

Dentro del marco de lo que es un festival, en este caso Santiago Gets Louder, uno esta a la expectativa de todo lo que se viene, ambiente, bandas, mercadishing, etc; pero esta vez yo iba avocada a verlo a él, todo lo demás venia por añadidura, un regalo. Al llegar al Movistar Arena me voy topando con gente haciendo deporte o disfrutando el día y que miraban pasar de forma extraña a estos seres de vestiduras oscuras, parches y largas melenas, todos sonrientes y con la misma ansiedad reflejada en los ojos, saludándose entre ellos con sonoros abrazos y choques de manos, vociferando “weena po wn!!”, que se repetía una y otra vez a medida que iba avanzando, yo también me topo con amigos compartiendo la misma complicidad y me doy cuenta del rico ambiente que se estaba generando. Los asistentes iban llegando poco a poco por lo cual el ingreso fue bastante expedito, cambiar las entradas por las pulseras de rigor para movernos dentro del recinto, lo mismo, todo bien organizado, había de todo un poco si querías comer, o si querías tomar algún refresco (sin alcohol obviamente), grupos sentados en el pasto, otros de pie, todos conversando amenamente, hasta que uno de mis amigos dice “vamos, son las 19:15!!”, algo a lo cual parece que se comunico telepáticamente ya que casi todos los asistentes empezaron a entrar en masa al domo del Movistar.

Entre una masa de gente, en la oscuridad voy viendo caras conocidas, saludando, cuando se apagan las luces y se siente un fuerte “Wooooo..”, estaba por empezar una de los recitales más memorables en mi historia, así como en la historia de todos quienes estuvimos presentes cuando cayó el telón y se ve una escenografía, completa, con escaleras e imágenes que pensamos que ya no veríamos en nuestro país. Se sintió ese piano tétrico de Out from the Asylum y empezó el delirio, casi todos con cámaras en mano, tratando de dejar reflejado el ingreso de un ser de negro que trae una silla de ruedas con la abuela para dar inició a Welcome Home, es increíble la locura que puede desatar este ser con su característica cara pintada y voz aguda, todo el publico coreando “Let me help youof the chair…grandma…let me Couch you, let me feel…” desde las entrañas, mientras en el escenario ya nos dan una muestra de lo que seria un gran show. Enseguida sigue la exquisita y poderosa Sleepless Nights con un Andy LaRocque increíble, termina y hace una pausa presentando a los músicos: Mike Wead en guitarra, Pontus Egberg en bajo, Matt Thompson en batería, Livia Zita en coros y obviamente al gran Mike LaRocque en la guitarra principal, después de esto empieza Halloween, al terminar este tema Mr.Diamond se encuentra incomodo y lo hace notar, el juego de luces que debía funcionar no lo estaba haciendo ya que el escenario en cierta forma se encontraba oscuro, lúgubre, cosa que el publico en realidad no noto, pero el maestro si, así que pidió tiempo para arreglar este inconveniente, a los pocos minutos reaparece para dar inicio a Eye of the Witch y el cambio se nota, se ilumina el telón de atrás y se puede ver en plenitud la imponente escenografía, se gana los aplausos y obviamente todo el respeto de los presentes. Cuando empieza la guitarra de Melissa, Movistar explota, solo quería llorar y estoy segura de que muchos lo hicieron, al cantar con el alma cada estrofa de esta hermosa canción más aun con tremendo espectáculo, con la chica que daba vida a Melissa apareciendo en la parte superior del escenario; misma actriz que aparece negro en Come to the Sabbath….COME TO THE SABBATH!!!….como explicar en palabras lo que sentía en

ese momento, mi voz confundiéndose con las demás, a estas alturas ya no me importaba si el recital terminaba acá, me sentía totalmente pagada.

Pero esto no terminaba acá, con un Them suave sonando de fondo y un cambio de telón de fondo empieza lo que seria la demostración del álbum Abigail completo, con el ataúd entrando al escenario y uno de los espectáculos más esperados, con Mr.King Diamond sacando a la muñeca de este y apuñalándola con un cuchillo y empieza Funeral, que me importaban las bandas anteriores o la que vendría, estaba ahí, en ese momento, en un show que se da pocas veces en nuestro país, con un publico entregado, con un sonido impecable; a estas alturas todo era ganancia, cada peso gastado valía la pena, con ese sonido rebotando en mi pecho, que puesta en escena!!, sigue Arrival sin darnos respiro con esas tremendas guitarras desgarrando el aire, le siguen la rápida A Mansion in Darkness, con King Diamond siguiendo los pasos de la actriz que encarna a Miriam en esta ocasión, iluminando su camino con un farol, como era de esperar le sigue The Family Ghost con un publico saltando ya poseído a estas alturas, a continuación The 7th Day of July 1777, con un Andy Larocque luciéndose en las cuerdas y la actriz presentando una performance tremenda en las escaleras, un show completo. Cuando comienza Omens lo único que puedo hacer es gritar, pero mi grito no se escucha al lado de todas las voces vitoreando al sonido cabalgante de las guitarras, pedazo de tema…DEADLYYYY OMENS!! Era lo único que podía gritar, uno de mis temas favoritos, tantos años escuchándolo y aún así sonaba tan fresco, tan vibrante, volví a ser una adolescente, no importaba cuantos años tenia solo quería cabecear y cantar o quizás ser esa actriz que se paseaba por el escenario; con unas guitarras acústicas en pedestal comienza The Possession y con una actriz vestida de negro, poseída, al lado de un raído coche de bebé, inmediatamente empieza la guitarra característica de Abigail y un publico tratando de alcanzar las notas altas y que termina con los aplausos de los presentes y para terminar como era de esperarse The Black Horsemen, finalizando con unos encapuchados monjes llevándose a una poseída Miriam, suenan los últimos acordes y el Rey se despide agradeciendo al enardecido publico, de fondo suenan los acordes de Insanity mientras levantan una bandera chilena y el con toda su sencillez se da su tiempo para despedirse prácticamente de todos y cada uno, no somos dignos.

Que más se pude decir de este tremendo show, no hay palabras que explique todo lo que fue, los años de espera valieron la pena, la puesta en escena, la actuación, tanto de la actriz como de los músicos, las luces, el sonido, el ambiente, completamente todo, el show de Nine Inch Nails el 2008 siempre ocupó el primer lugar en mi lista de conciertos en Chile, pero sencillamente este, no tiene comparación, sin necesidad de grandes efectos, logró todo lo que se necesitaba, se esperaba y más. A la salida mientras esperábamos a Megadeth era muy gracioso ver salir a cada espectador hablando “Asiiiii…” (léase con voz de King Diamond) y las sonrisas en sus rostros (al igual que en el mío) brillaban, nadie podía decir nada malo, simplemente por que no había nada malo, incluso el problema con las luces nadie lo noto!, todo fue pensado, incluso los roadies o tramoyas entraban y salían en forma silenciosa, encapuchados, todo era parte del show. Hay tanto que quisiera decir, pero las palabras no alcanzan para reflejar lo vivido, lo único que quedaba por hacer era arrodillarse y dar las gracias, simplemente eso, GRACIAS MR.KING DIAMOND POR DEJAR ESTE RECUERDO DE POR VIDA EN EL PUBLICO QUE ASISTIO A VERLO, MUCHISIMAS GRACIAS, GRACIAS SGL, GRACIAS LOTUS

Por: Claudia Toro

Fotografías: Manu Head (Hellnation.cl)