La noche mas oscura de Lacrimosa en Chile

Fundada en 1990, Lacrimosa es, al día de hoy, una de las bandas más influyentes e icónicas del metal gótico, y el pasado viernes 15 de Diciembre volvió a Chile después de una larga espera, para presentar su nuevo material discográfico titulado Testimonium. La cita fue en el centro de eventos Blondie. El local se fue llenando poco a poco, los fans agolpándose en la cancha esperando con ansias el inicio del show que había prometido tres horas de duración. A las nueve de la noche no cabía un alma más. Las luces se apagaron, puntuales, y los asistentes recibieron con emoción a la banda, conformada oficialmente por su líder el vocalista y compositor alemán Tilo Wolff, y la cantante y tecladista finlandesa Anne Nurmi.

Iniciaron el show con Lacrimosa Theme, que hizo las veces de introducción, para luego dar paso a Wenn Unsere Helden Sterben, canción extraída de su nuevo álbum. La voz gravísima y oscura de Tilo conectando desde el primer momento con su público, con la teatralidad que lo caracteriza. En seguida, Nach Dem Sturm, uno de mis favoritos del nuevo disco, una canción intensa y dramática, en la cual, la cálida voz de Anne parece “abrigar” la de Tilo en una armonía preciosa. El, por su parte, derrocha emoción y logra compenetrarse con el público sin necesidad de desplazarse demasiado por el escenario. Zwischen Allen Stühlen viene después, en la cual Tilo suma una tercera guitarra, agregando potencia a un riff pesado y energético, una canción más rápida que muestra la versatilidad musical de la banda. Durante la parte instrumental, Tilo da la espalda al público y mueve los brazos, simulando a un director de orquesta, compenetrado totalmente con sus músicos. Seguidamente, Der Morgen Danach sería la primera canción de la noche de un disco anterior, el cual es coreado instantáneamente por la fanaticada. Tilo saca el micrófono del pedestal y se acerca a la multitud, que reacciona eufóricamente. Su voz rasposa transmite diversas emociones, que varían desde la rabia hasta la desesperanza, y nos regala a todos los presentes una interpretación verdaderamente única. La voz de Anne siempre apoyándole, intensificando aún más la solemnidad y el clima lúgubre que se ha formado. La banda sigue con Not Every Pain Hurts del álbum Stille; Tilo es ahora quien toca el teclado, mientras que Anne toma el puesto central y, siempre sonriente, enamora a la multitud con su voz, que suena teatral, desgarrada y dulce, todo a la vez. Sigue Lichtgestalt, del disco homónimo y una de las más conocidas, en el que Tilo hace gala nuevamente de la versatilidad de su voz, usando una voz rasposa y casi malévola en el verso que contrasta con el dramatismo del coro.

Después de una de las canciones más accesibles de la velada, Welterbrand contrasta enormemente por ser quizás la más oscura, rápida y pesada hasta ahora, con un Tilo que roza el gutural a momentos, llevando la teatralidad de su interpretación a un nivel más alto y dejando al público sin aliento. Lass Die Nacht Nicht Über Mich Fallen, es una balada sinfónica en la que ambas voces se mezclan hacia el final en una melodía cautivante. En seguida suena Schakal, tema con el que volvemos a uno de los primeros discos de la banda, durante el cual el público canto tan fuerte que las voces de los cantantes fueron incluso opacadas, a momentos, por las de los espectadores. Anne vuelve a tomar protagonismo en My Pain, desplazándose con soltura por el escenario, bailando seductivamente y con elegancia provocando nuevos gritos de su audiencia. El baterista se luce especialmente en Herz und Verstand, y Tilo se quita la chaqueta para un tema que refleja el lado más ligero y cercano al darkwave de la banda, su fuerte acento alemán destaca especialmente aquí. Viene enseguida Feuer, una de mis favoritas, canción pegadiza cuya intensidad crece progresivamente. Elegancia y genial interpretación por parte de los dos vocalistas, con Anne uniéndose a las voces de niños en el quiebre antes del coro. Se despidieron por un momento para regresar dos minutos después a pedido del público abriendo el primer encore con Stolzes Herz, donde Tilo nos devuelve su voz grave que se transforma gradualmente en desgarrada y cruda. Alleine Zu Zweit es uno de los favoritos de la multitud, y quedo clarísimo al oir los gritos emocionados de los fans, un dueto de voces simplemente delicioso e intenso tuvo a la multitud saltando hasta el final de la canción. Seguidamente, la tecladista se lució en Ich Bin Der Brennende Komet, mientras ambos guitarristas tomaron mayor protagonismo con un riff muy heavy metal. Con If the World Stood Still a Day Anne nos engalanó nuevamente con su mágica voz y elegancia, mientras TIlo tomaba una tercera guitarra. Con Alles Lüge la conección espiritual entre el público y el cantante se podía sentir en el aire. Toma lugar la clásica foto de la banda con el público y la banda se despide; Tilo con la bandera al hombro. La fanaticada aún no se da por satisfecha y al cabo de unos minutos la banda sale otra vez para entregar la que sería la última canción de la noche. Durch Nacht und Flut era esperada por todos, y fue coreada en su totalidad por todos los asistentes, incluyendo su último coro en español que marcó el final de una noche mágica.

Lacrimosa demostró su versatilidad y aguante con un show de larga duración en el que la técnica e interpretación de cada uno de los músicos brilló hasta el final sin decepcionar, pero también su calidez humana y su pasión por su música. La banda demostró porque es una de las favoritas del público chileno. Tras 27 años de carrera queda claro que Lacrimosa tiene cuerda y música para rato.

Por: Rocio Flores

Fotos: Manu Head