David Vincent – I am Morbid, un show lleno de nostalgia

La noche del viernes fue un canto a la nostalgia, al salir del metro Union Latino Americana y acercarme a discoteque Blondie pensé que vería más chascones, pero no fue así, lo cual en un momento me hizo temer que esto no tendría gran convocatoria, pero obviamente en este país se acostumbra a hacer “la previa”, así que no era tan extraña la situación.

En cuanto a los teloneros solo puedo decir un par de cosas, para mi gusto Inanna debió haber salido justo antes que David Vincent y no los muchachos de Blaxem, tanto por experiencia como por estilo, pero conversando con un amigo músico y vieja escuela, me cuenta que conoce al manager de esta banda y que al parecer fue una cosa tan solo para darlos a conocer. Pero eso es tema para otro artículo.

Con un público que no superaba las 1.200 personas comienza el show con un David Vincent sintiéndose en casa, tocando solo clásicos, se puede sentir en el ambiente como una reunión de amigos en tu casa, escuchando los discos que te gustan, cantando a coro y disfrutando. Obviamente haciendo la diferencia de que no esta esa adrenalina de los que hubiese sido escuchar a Morbid Angel con toda su formación original, es solo un dulce recuerdo en nuestros oidos que disfrutamos cantando cada tema, mirando al de al lado y diciendo “ooohh temón”, es sentir esa sensación de nostalgia, pero en comunión con todos quienes estabamos en ese lugar. Obviamente el cantar a todo pulmón temas como Visions from the Dark Side, Rapture, Pain divine o Maze of Torment fue un gusto que nos dimos, y se agradece el hacernos pasear por los discos Altar of Madness, Blessed Are the sick, Covenant o Domination hasta el cansancio.

Esto no quiere decir que la gente no disfruto mosheando frente al escenario, y demostrándole al frontman la idolatría que se siente por el metal en estos lares tan lejanos de su natal Florida. Así también los músicos se dieron sus lujos dando un pequeño solo de batería seguido de un duelo de guitarras, corto, pero preciso para demostrar que ellos también estaban disfrutando esto.

A mi gusto, el sonido no tenia la potencia necesaria, a pesar de que muchos decían “sonó cañon!!” desde el fanatismo, pero si se puede decir que en momentos se escuchaba un poco saturado, no al nivel de entorpecer la presentación, pero si molestando un poco en los oídos, siendo similar a ese ruidito que escuchas en tu auto que no entorpece la marcha de la maquina, pero te deja pensando en que podía ser, molesta, pero no es preocupante… …pero molesta.

Entre tema y tema David Vincent se muestra agradecido del fervor de los presentes, pero al momento de finalizar tocan dos temazos:

God of Emptiness y World of Shit (The Promised Land) entre los gritos de los presentes, terminan, se despiden sin mayor preambulo y bajan del escenario sin volver a aparecer, dejando a los fans con esa falta del clásico “bis” que nunca llegó, retirandose como con una espinita, pero felices por tremendo setlist presentado.

La única duda que quedo en el aire es por que no tocaron Day of Suffering y Blood on my Hands, temas que si estaban preparados para ser tocados, pero por una decisión personal de Vincent no lo hicieron, el porqué, solo el lo sabe.

Así se despidió una jornada llena de clásicos y nostalgia; un regalo para los asistentes que quizás, quien sabe, no se vuelva a repetir

Setlist

– Inmortal rites

– Fall from Grace

– Visions from the Dark Side

– Blessed are the Sick

– Rapture

– Pain Divine

– Sworm to the Black

– Eyes to See, Ears to Hear

– I am Morbid

– Maze of Torment

– Dominate

– Where the Slime Live

– Dawn of the Angry

– God of Emptiness

– World of Shit (The Promised Land)

Por Claudia Toto

Fotos: Carla Fuentes