The Adicts en Chile, una oda a la alegría.

Era 10 de marzo del 2019, me levante ansiosa ante la idea de vivir un día de aquellos, que no podrás olvidar.

Comenzaba la parte 1 de Outsider Festival, producido por “Korova” y “Atenea”, anunciaba un show inolvidable, expectante: ya que el artista principal era The Adicts, con la potente compañía de las energéticas teloneras  KeRuede y el histórico punk nacional de Faltan Money$
La alameda era un carnaval, a las afueras de Blondie se veían todos hermosos, en la propuesta el punk colorido, el rock exaltante, algunos bebían, otros cantaban, conversando felices, todo predestinaba un clímax de alegría.

Puntual a las 19.00 horas, se enciende la fiesta, en  Blondie también siendo un lugar histórico, es la cuna de la cultura alternativa de Santiago, una impecable iluminación nos ponía en éxtasis, inigualable sensaciones y la fiesta comenzaba a sentirse, la primera banda comenzó” Keruede “ llenó nuestros cuerpos de baile, con mensajes políticos y una irreverencia que solo ellas sabían transformar en ska limpio, con bronces vacilantes, percusiones divertidas, armonías que prometían, el mejor comienzo de esta celebración.

Pronto “Faltan money$” siempre con el ruido punk que predomina, un pogo inmediato, la rabia latente: la adolescencia es nuestro despertar político y faltan moneys es lo que yo recuerdo como un maestro. Su pogo me causa nostalgia pero me reafirma que el punk no ha muerto, este pogo colorido de  mohicanos y botas estaban allí, vivos y gritando. Comenzaba a escribirse ese día que la emoción no cesa.

Música envasada y el recinto lleno, hombres y mujeres de todas las edades sonreían solo de ver la visual proyectada de fondo, The Adicts en letras naranjas con sus gráficas referentes de “A clockwork orange”  y ya nos causaba alegría. Comenzó a sonar The Ramones y todos coreaban. La amistad que nos causa el punk siempre se vive y se respira, abrazos iban y venían cuando te encuentras con la gente que no vez hace tiempo pero la música otra vez te une, la fiesta es una hermandad, porque The Adicts así lo plantea, nosotros nos llenábamos de esa felicidad.

Mientras en el camarín el vocalista  conocido como Keith Monkey, a quien yo veía desde toda mi vida cómo un referente, lo conocí el “punk & disorderly” vol.1 presenta “you’ll never walk alone” registro del 1983, pensé que era un  icono, sentí de verdad que nunca más camine sola, un romántico circense y punk, una propuesta distinta, entendí el punk como una protesta estética  y nunca lo dejé, ahora 36 años después de ese vídeo, en el que yo ni siquiera nacía, lo  veía de frente, me saludo cómo un amigo, tal como lo proponen sus prosas. The Adicts le hace una alusión a ser divertido, vivaz, bailarín y fiestero, entremedio te encuentras con el sentimentalismo y lo absurdo, te acompaña, me encontré con 40 años de  trayectoria resumidos en un un abrazo de gratitud, nos saludamos y sin interrumpir nos invito a ser su compañía, me recibe en su intimidad,  lo veía prepararse  a  sí mismo, con colores en su cara, maquillandose cómo  el payaso viviente de la escena, icónico y pisoteando la rabia política del punk rock, miraba su vestuario de brillo y felicidad, meticuloso en su performance,  le pregunto sobre el punk, él quiere mucho al punk y su gente, me dice que es un rockers, que eligió ese personaje y morirá así. Le pregunto “how do you feeling here? “ con su pincel en la mano y sonriente me miró abrió los ojos y  exclamó “ GOOD! LOVE THAT”  no es mucha nuestra fluidez de conversación pero yo sé que el sentía mi amor, lo dejo sólo y le digo “ que gracias por todo” ya es mi amigo.

Suena la introducción de “A clockwork orange” ( de Wendy Carlos)  todos sabemos que algo va suceder, comienzan los gritos y la emoción, aparecen los integrantes de la banda, excepto Monkey, está su baterista Michael Davison, tenia la toda la alegría en su rostro, seguía  el compas de la canción con los platillos, aún de pie en su batería, nos saluda, anima y contagia de todo esto,el ritmo va en descenso ¡¡y comienza!! Aparece Monkey con una capa simulando alas de plata, su  vestuario blancos con detalles en colores cálidos y una actitud única. No cabe tanta energía.
Nuestros corazones son uno, challas y pepelitos brillantes abren la fiesta, The Adicts vestido de blanco, siempre haciendo referencia al arte conceptual de la película de Kubrick, comenzamos a corear y admirar, son inigualables. 

Despues de una primera canción energética “let’s go ” comienza “ Joker in the pack” canción que te invita a ser astuto, es un himno. Luego de deleitarse con un par de canciones comienza “Tango” y Monkey no deja de bailar, todos los espectadores sonríen, bailan ,gritan y cantan. Con el melancólico “I am yours” se coreaba el amor, el sonido perfecto nos pone los pelos de punta. Con la enigmática melódica divertida “Crazy” la gente saltaba, la locura se vive.Entremedio, Monkey siempre sacaba algún obsequio, colorido, cartas y peluches,  también alguna serpentina, al final de cada canción recojia papelitos del suelo para lanzarlos de un soplo, sin duda una fiesta más que un concierto, los recuerdos y baile eran los protagonistas.Una performatica canción “Who spilt muy beer?” donde termina arrojando cerveza, muy histriónico comienza “Chinesse takeaway” donde Monkey come fideos de papel brillante y rojo, haciendo comer al público, solo se escuchan risas, lo teatral y divertido que pueden ser tiene ritmo progresivo, ¡nunca dejamos de bailar!. “Bad boy” nos conmueve, el público es el nuevo vocalista. Ya sabemos que puede terminar cuando “Viva la revolution” transtorna y enloquece, pelotas gigantes,coloridas, risueños y eufóricos, pelotas por todos lados, ver a The Adicts en vivo es una escena de un sueño, un sueño donde solamente puedes sentir entusiasmo, terminando con “you’ll never walk Alone” otro himno que te invita a estar con ellos, ,su rítmica se mezcló con “ode to Joy” bethoveen también estaría feliz, más serpentina y challas cierran la velada perfecta, música envasada de “a clockwork orange” ellos se abrazan y corean. Reverencia al público y se acaba el show.

La gente aplaude pide más, pero agracede. Algo hace único a the Adicts y eso es su pasión, irreverentes y divertidos. Es una especie de sanación al drama que es vivir.

Termina el día que prometió ser inolvidable y así será.Gracias por tanto. Sin duda es una oda a la alegría.

Por Denisse Pizarro.